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Predicas cristianas

Mujer, Dios sana heridas

 


Versículo:

«Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.
Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.»

Lucas 13:12

Puntos Principales:


¿Qué es lo que Dios piensa de ti?

Debemos estar donde Dios nos necesite y no donde queramos, cuando estamos en el lugar que Dios quiere, él podrá obrar y sanar las heridas del que lo necesite.

Estando Jesús con sus discípulos en la región de Cesarea de Filipo preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice los hombres que es el hijo del hombre? Aunque Jesús sabía lo que ellos pensaban, quería escucharlos.

«Ellos dijeron: unos, Juan el bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.
Él les dijo: y vosotros, ¿Quién decís que soy yo? Respondió simón Pedro, dijo: tú eres el cristo, el hijo del Dios viviente»

Mateo 16:13-16

Muchos de ellos hablaron pero solo Pedro tuvo la razón, siempre habrá muchas opiniones acerca de nosotros pero sin importar lo que piensen los hombres,

debemos preocuparnos por lo que Dios piensa de nosotros, cuando esto pasa tratamos de llevar una mejor vida, en excelencia, santidad, integridad y pureza, salimos del conformismo y aprendemos a conocer a Dios y sus propósitos en nuestras vidas.


Predicadora: Luz Marina De Galvis de la Iglesia Pentecostal unida de Colombia ( IPUC )



Mujer, Dios te ha llamado para dar vida

Dios ha llamado a cada mujer para dar vida y para que esto sea posible se necesitan mujeres llenas de Dios.

Lamentablemente nos encontramos con mujeres pobres en visión, sin propósitos ni proyectos, no saben que es lo que quieren, ni porque lo quieren, no saben para que han sido diseñadas por Dios.

Esto se da por causa de la mala instrucción, pero Dios está dispuesto a sanar todas las heridas, a cambiar tu pensamiento y tu vida.

La causa de muchas heridas es la falta de instrucción

«Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él»

Proverbios 22:6

La palabra de Dios nos enseña que debemos instruir al niño, no nos habla de instruir al adolescente, ni al joven, porque la niñez es la primera etapa de la vida,

donde se empiezan a tomar las primeras decisiones, se empiezan a tener las primeras experiencias.

Encontramos muchas mujeres con un pasado lleno de dolor, amargura, tristeza, que fueron abusadas física y moralmente, esto causa problemas en sus matrimonios y en sus vidas,

nunca han podido ser felices y no han podido encontrar el placer en sus vidas, todo se debe a una mala instrucción.

Arrastramos con muchas cadenas y recuerdos que se roban nuestras vidas, perturban nuestros pensamientos y atormentan nuestras familias,

nos encontramos con madres llenas de odio, ira y enojo, que no pueden atender a sus hijos ni a su esposo, tienen noches en silencio llenas de lágrimas y de dolor,

y lo triste es que la historia sigue y seguirá repitiéndose mientras esas heridas no sanen y queden en el olvido.

Mujer, eres una nueva criatura

El propósito del evangelio no es el que muchos piensan, no es para dejar de fumar o beber, no es para cambiar de posición o situación, eso es solo una parte del propósito de Dios.

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»

2 Corintios 5:17

El evangelio ha sido diseñado para que seas feliz, ese es el verdadero anhelo de Dios en nuestras vidas, debemos entender que nuestro pasado ya ha sido perdonado por Dios, ya no somos los mismos, hemos sido restaurados y libertados por su palabra.

Para que nuestras heridas sanen, debemos dejar obrar a Dios en nuestras vidas, que él saque lo que quiera , que limpie lo que debe y transforme lo que no te deja avanzar.

Cuando conocemos su verdad somos verdaderamente libres y nuestro pasado no lastimara nuestras vidas.

«Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres»

San Juan 8:32


Mujer, eres importante para tu familia

«La mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.»

Proverbios 14:1

Una mujer llena de heridas, dolor y amargura nunca podrá edificar y construir, no podrá ayudar a su casa, una mujer desubicada es un hogar desubicado, una mujer destruida,

es un hogar destruido, por eso, el propósito de satanás siempre será destruir a la mujer.

El hogar puede seguir de pie sin el padre, pero no podrá mantenerse sin una madre, las mujeres tienen la capacidad de adaptarse a cualquier situación.

En el Edén, encontramos una sentencia de enemistad entre la mujer y la serpiente, la herida de satanás a la mujer siempre causara dolor, tristeza y humillación,pero nunca podrá causar la muerte.

«Y Jehová Dios dijo a la serpiente: por cuanto esto hiciste, maldita serás dentro de todas las bestias y
entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya;
esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.»

Génesis 3:14-15

Una mujer con amarguras y dolor en el corazón está siendo herida en el calcañar, pero la mujer puede herir a la serpiente en la cabeza,

es una herida mortal que causara su final, Dios siempre estará dispuesto a sanar todas tus heridas con el propósito de que puedas edificar tu familia.

¿Cómo sanan las heridas?

Dios no nos ha dado el Espíritu Santo, solo para hablar en lenguas, hay muchas mujeres llenas de ira, odio, rencor y amargura,

en ellas hace mucho tiempo ya no está el Espíritu de Dios, el cual produce en nosotros frutos:

«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley»

Gálatas 5:22-23

Por medio de estos frutos Dios nos da una vida diferente en la que podamos ser felices, en la que podemos ser libres.

Además, Dios nos dio dominio propio, para tomar nuestras propias decisiones, cuando nuestras emociones, sentimientos y pensamientos nos dominan, hay algo que está mal,

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio»

2 Timoteo 1:7

Si esto pasa, debemos pedir la dirección de Dios en la oración donde, siempre encontramos consuelo, alivio a nuestro dolor y la sanidad para cualquier herida.

«¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas»

Santiago 5:13


Mujer, no repitas la historia con tus hijos

Nosotros cargamos con las cadenas de alguien más, cadenas que no nos pertenecían, repetimos la mala historia de nuestros padres.

Podemos hablar con cualquier muchacho en la calle destruido por las drogas, con cualquier jovencita sumergida en la prostitución y encontraremos que están repitiendo la historia de alguien más, casi siempre la historia de un familiar.

Dios nos ha hecho libres, las cadenas de nuestras familias se han roto, tenemos la responsabilidad de hacer algo que no hicieron con nosotros ¡INSTRUIR! la historia no debe continuar, Dios nos salvó y nosotros debemos salvar nuestras familias.

Testimonio: «mi hija tenía dos jóvenes que querían conquistarla, siempre le preguntaba por ellos.

Uno le daba rosas el otro le daba chocolates, ella había ilusionado a uno de los jóvenes antes de que ella se ilusionara con el otro,

el joven estaba destruido y decepcionado, tanto que no quería regresar a la iglesia, la madre del joven hablo conmigo de lo que estaba pasando y tuve que hablar con mi hija,

ella debía disculparse por lo ocurrido, y así fue, ella se disculpó con el joven, oramos y él regreso a la iglesia»

debemos aprender a enseñar a nuestras hijas a ser justas e integras, debemos instruirlas, ellas necesitan de nuestra dirección y ayuda, así no se repetirá la misma historia.

Instruyendo a nuestros hijos

Testimonio: «Siempre me preocupe por instruir a mi hija, que aprendiera lo necesario para ser una buena esposa y una buena madre,

ella estaba comprometida con un joven que había salido a las misiones en África, mientras él se encontraba en su comisión, ella y yo nos encargamos de buscar cual era la voluntad de Dios.

Ella estaba muy segura de que quería ser su esposa y servir juntos en las misiones en África, un continente donde los muertos resucitan y los paralíticos se levantan a través de la brujería,

quizás yo nunca salí a las misiones en África pero si salió de mi vientre, no dejemos de instruir a nuestras hijas a través de la palabra, así ellas no sufrirán las mismas heridas que nosotros sufrimos.»