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Predicas cristianas

Vivamos en el nuevo Testamento

 



Predicador: Álvaro torres de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (Ipuc)


Versículo:

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Hebreos 13:8

Introducción:

Dios no cambia pero si hace cambios

Dios no cambia, él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, pero nosotros cambiamos, por eso Dios hace cambios.

En el antiguo testamento Dios habitaba en el tabernáculo, era un lugar grande y hermoso donde habitaba la presencia de Dios, él lo llenaba y lo llena todo,

pero ese era el lugar donde debía orar el sumo sacerdote una vez al año, allí también se respondían las oraciones.

Del tabernáculo, paso al templo, que fue construido por Salomón, muchos hoy siguen viviendo en el pasado, siguen repitiendo los textos del antiguo testamento,

y viven en el antiguo pacto, siguen hablando de las palabras de Salomón al inaugurar el templo; si Dios está en los cielos ¿quien podrá bajarlo? y si en la tierra ¿quien podrá subirlo?

Luego se puso salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo, dijo:

Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra,

que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón.

1 Reyes 8:22-23

Eso ya no es así, Dios ya no está en el tabernáculo, ni en el templo, Dios está en todo lugar, y podemos buscarlo en cualquier parte.


PUNTOS PRINCIPALES:

  • Vivamos en el Nuevo Testamento

Muchos piensan que deben orar en un lugar específico para ser oídos por Dios, que deben “gritar” para ser escuchados, cuando las escrituras dicen:

«Pues a un no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda»

Salmos 139:4

Daniel oraba tres veces al día no porque fuera consagrado, sino porque era judío, estando en Babilonia oraba mirando hacia el este, pues en esa dirección estaba el templo.

Nosotros no tenemos ora específica para orar, nosotros debemos orar todo el día, podemos orar en cualquier parte y en cualquier momento;

Daniel tenía que arrodillarse, poner su cabeza en el suelo, y hacer muchos rituales más, nosotros lo único que necesitamos es fe para poder creer en Dios y sus promesas, cuando no es así, necesitamos algarabía, y hacer esto y lo otro para sentir que Dios está en nosotros.


  • ¿la oración puede ser estorbada?

La oración de Daniel fue escuchada y respondida, la respuesta demoró, porque el “príncipe de Persia”, quien en realidad era un demonio, se había interpuesto.

«Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios,

fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí miguel,

uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quede allí con los príncipes de Persia.»

Daniel 12:10-13

Hoy muchos siguen creyendo lo mismo, que sus oraciones no han sido respondidas porque los demonios lo han evitado, cuando es su falta de fe, la que no deja que Dios obre en sus vidas,

viven llenos de temor y de prejuicios olvidando que Cristo tiene toda potestad, tanto en los cielos, como en la tierra.

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.»

Mateo 28:18


  • Jesús nos hizo libres

Una de las preguntas de la mujer samaritana era ¿donde se debía orar? (los samaritanos y judíos oraban en diferentes lugares)

Le dijo la mujer: señor, me parece que tú eres profeta.

Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén adorareis al padre.

Jesús le dijo: mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorareis al padre.

San Juan 4:19-20-21

Jesús nos dio la libertad de orar en cualquier lugar y en cualquier momento,

hay quienes se atreven a pensar, que somos esclavos al no fumar y al no beber, cuando en realidad Cristo nos ha hecho libres para no hacerlo,

nosotros tenemos la capacidad de decidir, y nos hemos decidido por ser libres agradando a Dios.

Hay otros que piensan en Israel, discuten por esa nación, cuando nosotros no tenemos nada que ver con Israel; hacen largos viajes, para ver el lugar donde nació Jesús, cuando ese lugar ya no existe, Dios nos ha hecho libres de la idolatría y de la religiosidad.

Otros piden libertad, porque no creen que Dios los ha hecho libres, otros solo son libres en el culto, cuando debemos ser libres en todo momento.

Yo soy libre para vivir para Dios y no pecar y tú debes ser libre para hacer lo mismo.


  • Porque se esperaba la profecía de Joel

«Y después de esto derramare mi espíritu sobre toda carne, y profetizaran vuestros hijos y vuestras hijas;

vuestros ancianos soñaran sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramare mi Espíritu en aquellos días.

Joel 2:28-29

La profecía de Joel era esperada porque iba hacer que todo fuera diferente a los tiempos de Moisés y Elías, donde la unción solo venia sobre unos hombres, el sumo sacerdote, el profeta o el rey, y era tan solo por un momento de inspiración.

«Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él;

y el espíritu de Dios sino sobre él con poder, y profetizo entre ellos.»

1 Samuel 10:10

Ahora el Espíritu de Dios descendería sobre toda carne, para morar en ellos, Elías pidió fuego y fuego descendió, pero unos momentos después estaba huyendo de una mujer, necesitábamos un fuego diferente, y ese es el del Espíritu de Dios.

Todos esperaban ese momento y ese momento es el que nosotros vivimos, gracias a Dios por lo que ellos vivieron, pero ellos deseaban vivir lo que nosotros vivimos.


  • Justificados por la fe

«Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo.»

Romanos 5:1

Justificados por la fe ¿pero la fe en qué? este es un texto que acostumbramos a utilizar sin el contexto, nos justificamos por la fe en aquel que resucito a Jesús de los muertos.

Muchos no han recibido el Espíritu Santo por falta de fe, esperando que la lengua se les enruede, esperando algo que no va pasar, solo debemos creer en lo que Dios prometió.

Algunos tienen su fe mal ubicada ¿Por qué se sanan los enfermos?

Muchos creen que los enfermos se sanan por sus oraciones largas y su tono de voz fuerte, ya que para ellos eso es el poder de Dios,

Llegan diciendo: Dios me uso para sanar a tal hermana, le impuse mis manos y Dios obro, quitándole la gloria a Dios, y luego cantan la gloria es para él, todo el reconocimiento es para él.

Y ¿si el enfermo no sana?,quiere decir que ¿la oración no tuvo poder? cuando en realidad lo que no tuvo fue fe.

Testimonio: mi primera dominical la hice a los 15 años; yo debía arreglar el salón, ya que el suelo era de arena, además debía recoger a los niños que asistirían a la escuela dominical,

al pasar por la casa de cierta hermana, la vi llena de ramas en su cabeza; estaba muy enferma, pero yo no tenía tiempo para oraciones largas;

así que dije: Dios sánala, y continúe recogiendo a los niños, cuando llegue al templo, encontré a la hermana cantando y aseando el templo, Dios la había sanado.


Conclusión

  • Todos necesitamos cambiar

«También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo:

había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

Y el no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta,

le hare justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.

Y dijo el señor: oíd lo que dijo el juez injusto.

¿Y acaso no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardara en responderles? Os digo que pronto les hará justicia.

Pero cuando venga el hijo del hombre ¿hallara fe en la tierra?»

Lucas 18:1-8


Muchas veces hablamos de la parábola del juez injusto, que debemos pedir para recibir, pero ¿debemos pedir lo que ya está dado? el Espíritu de Dios ya se dio solo debes recibirlo, nuestra historia empieza después del calvario y no antes.

Testimonio: Cuando estuve de misionero en Madrid España, un joven convertido siempre pasaba al altar a llorar y a pedir el Espíritu Santo y siempre lo veía quebrantado.

En cierta ocasión lo encontré en el parque le invite un refresco, y le pregunte lo que él pensaba sobre el Espíritu Santo, me respondió: tengo temor de recibir el Espíritu Santo,

siempre he escuchado que se cambia, que no se vuelve a ser el mismo y a mí me gusta como soy, no veo nada que cambiar en mi personalidad.

Eso era lo que sucedía, el prejuicio de cambiar y no saber que se cambia para ser mejor.