Saltar al contenido
Predicas cristianas

La voluntad de Dios vs Nuestra voluntad

 


Versículo

diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya

Lucas 22:42

Introducción:

La vanidad es algo que no se puede ver, “en una ocasión hable con un hombre habitante de la calle y es el hombre más vanidoso con el que yo haya hablado”

Así que, podemos estar orgullosos de ser humildes u orgullosos de vestirnos como pobre.


PUNTOS PRINCIPALES:

Mi voluntad vs la de Dios

Testimonio: “cuando tenía 12 años, jugaba con mis amigos de barrio, cuando estaba a punto de hacer un gol mi madre me llama para que fuera a comprar una libra de arroz.

En ese momento quede petrificado, tenía que escoger entre hacer el gol y comprar el arroz a mamá.

Escoger entre mi voluntad y la de ella, hacer lo que mi madre me pedía no era difícil,

pero yo quería hacer otra cosa, el conflicto no es la dificultad, el conflicto es su voluntad contra la mía.»

  • El carácter de Juan el Bautista

La biblia es un libro serio, al momento de describir a Juan el Bautista pareciera que está dando una definición de pasarela

Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre

Marcos 1:6

Si la biblia describe la vestimenta de Juan debe ser por algo importante, preguntémonos ¿Por qué estaba vestido así?

Para hallar la respuesta debemos entender el contexto de la situación, en ese momento Juan era el predicador más famoso.

Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados

Marcos 1:5



Todas las personas iban a su encuentro y bautizaba centenares de ellas, el rey le tenía miedo ya que lo señalaba de estar cometiendo adulterio, no lo mandaba a matar porque el pueblo lo tenía como profeta.

Por mucha fama que tuviera jamás cambio sus vestiduras, por más respetado que fuera entre la gente el poder no lo había hecho cambiar.

Él fue el más grande entre los profetas

Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista

Lucas 7:28

Juan podría gloriarse de muchas cosas, pero no lo hizo, mantuvo un perfil bajo para todo, nunca dijo nada de sí mismo.

Cuando le preguntaron quién era, no acepto ninguna de las sugerencias que lanzaban

Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

Juan 1:21-22

Jesucristo confirmo más adelante que Juan si era el Elías prometido en Malaquías 4:5

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista

Mate 17:12-13

Juan perfectamente hubiera podido responder: claro que sí, soy Elías, soy el más grande entre los profetas, pero no lo hizo, prefirió el anonimato, ser una voz en el desierto.

Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor

Juan 1:23


La humildad Isaias

En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo

Isaías 6:1

Isaías vio al Señor alto y sublime, cuando un hombre se acerca y ve a Dios de esa manera se da cuenta de lo pequeño que es.

Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios,

y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos

Isaías 6:5

Isaías no era ningún pagano y mal hablado, él estaba sirviendo a Dios en el templo, se requiere que un servidor sea consagrado a Dios.

Pero siendo una persona consagrada se sintió pecador al contemplar la grandeza de Dios.

Por eso, el que se crea el más grandecito es que no ha visto la grandeza de Dios.

Cuando veamos a un hermano pidiendo perdón, no pensemos que es muy malo, mejor recuerda que tú también debes estar allí diciendo lo mismo.

Cuando uno está en la presencia de Dios no se siente santo, porque él es muy santo y cualquier santidad es pequeña delante de él.

José no da la gloria a Dios

José es un personaje que tomamos como referencia al momento de hablar de fidelidad a Dios y paciencia.

Poco se habla de las dos actitudes de José siendo preso y siendo gobernador.

Cuando estaba en la cárcel y el faraón lo llama para interpretar un sueño el responde:

Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón

Génesis 41:16

En ese momento José da la gloria a Dios, como cristianos debemos saber que si Dios nos ha dado dones, el fruto de esos dones los produce él.

Siendo José gobernador de Egipto, cuando sus hermanos vinieron a él por comida e intencionalmente José hace quedar como ladrón a uno de sus hermanos introduciendo una copa en una de sus bolsas, él dice:

Y les dijo José: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

Génesis 44:15

Ahora ya no era Dios el que revelaba los sueños, ahora era él quien adivinaba los sueños, las circunstancias cambiaron la manera de hablar de José.

Que en ningún momento, bajo ninguna circunstancia, ni por un cargo, se nos olvide darle la gloria a Dios.

El problema del enorgullecimiento ante Dios

El peor pecado no es el adulterio, no es la mentira… todos estos pecados son hijos de uno más grande: no reconocer a Dios

Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios,

ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

 Profesando ser sabios, se hicieron necios,

 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,

 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen

Romanos 1:21-22 y 26,28

Conclusión:

El cristianismo comenzó con una oración hermosa:

diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya

Lucas 22:42

Aquí el problema es nuestra voluntad, dejemos todos nuestros proyectos en las manos del Señor Jesús y estemos dispuestos a recibir la voluntad de Dios para nuestra vida.


Predicador: Alvaro Torres Forero de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (Ipuc)